Al mal tiempo no siempre la buena cara.
jueves, 9 de febrero de 2012
Y el día llegó. Tantas idas y vueltas, tantas tiradas abajo y tantas remontadas. Empezamos contando los días y ahora contamos las horas, ¡estás tan cerca, Cosquin!. No veo la hora de estar ahí parada, sonriendo y cantando a gritos las canciones de mis ídolos y de otras bandas que me gustan demasiado. ¡YA SE TERMINÓ LA ESPERA! ¡ESPERANOS CON LOS BRAZOS ABIERTOS!
miércoles, 8 de febrero de 2012
Me siento contenta, feliz.
Cada día miro a mi alrededor y veo todas las personas que me rodean, que me acompañan. Cada sonrisa, cada palabra, cada grito, cada carcajada, cada pelea, cada abrazo, cada gastada, cada momento. Es algo único, algo que me marca día a día.
Soy feliz porque se que tengo personas maravillosas a mi alrededor, que me apoyan, me ayudan. Personas que me hacen sonreír todos los días, y me hacen repetir esa frase tan conocida: "la puta que vale la pena estar vivo".
Lo más lindo es que aprendo cosas nuevas todos los días. Esas charlas con mis amigas que me dejan maquinando, y saco mis propias conclusiones, después las vuelvo a compartir y es algo muy loco. Me encanta poder tener a alguien con quien puedo decir lo que pienso, hacer lo que quiero y como quiero. Me encanta hacerlas reír, me encanta reír con ellas.
Las peleas me tiran abajo de una manera impresionante, pero a veces sirven para cambiar actitudes y para aferrarme más a esa persona (cosas mías).
Es raro explicar lo que siento, solamente puedo decir que estoy feliz. Agradecida.
Cada persona que está en mi día a día, si, cada uno de ustedes saben: GRACIAS. Gracias por hacer de mi vida algo hermoso, porque si, la verdad, que ahora, no me puedo quejar. Y si me quejo, son por tremendas boludeces.
Cada día miro a mi alrededor y veo todas las personas que me rodean, que me acompañan. Cada sonrisa, cada palabra, cada grito, cada carcajada, cada pelea, cada abrazo, cada gastada, cada momento. Es algo único, algo que me marca día a día.
Soy feliz porque se que tengo personas maravillosas a mi alrededor, que me apoyan, me ayudan. Personas que me hacen sonreír todos los días, y me hacen repetir esa frase tan conocida: "la puta que vale la pena estar vivo".
Lo más lindo es que aprendo cosas nuevas todos los días. Esas charlas con mis amigas que me dejan maquinando, y saco mis propias conclusiones, después las vuelvo a compartir y es algo muy loco. Me encanta poder tener a alguien con quien puedo decir lo que pienso, hacer lo que quiero y como quiero. Me encanta hacerlas reír, me encanta reír con ellas.
Las peleas me tiran abajo de una manera impresionante, pero a veces sirven para cambiar actitudes y para aferrarme más a esa persona (cosas mías).
Es raro explicar lo que siento, solamente puedo decir que estoy feliz. Agradecida.
Cada persona que está en mi día a día, si, cada uno de ustedes saben: GRACIAS. Gracias por hacer de mi vida algo hermoso, porque si, la verdad, que ahora, no me puedo quejar. Y si me quejo, son por tremendas boludeces.
martes, 7 de febrero de 2012
Si me cansé de cansarme no fue por otario, ni fue por corsario, ni fue por amargo, ni bueno, ni fiel, ni fiel. Fue por ver que todos la hacen, que todos la toman, la venden, la roban y después se morfan sin asco la mejor miel, la mejor miel. Si me canse de esperar, fue porque el tiempo no curó ni una herida. Si me cansé de olvidar, fue porque el olvido es la ''pastilla suicida''. Si me cansé de perdonar, fue porque cuando duele nunca, nunca, nunca se olvida. Si me cansé de mentir, fue porque la verdad lastima solo al principio. Si me cansé de dormir, fue porque al sueño no lo sueño dormido. Si me cansé de asistir, fue porque asistiendo o no asistiendo siempre empezaron sin mí. Si me cansé de obedecer, de ser correcto. Me corresponde ser obediente a mi parecer. Y hoy me doy cuenta que padeciendo también me canso, siempre que no pertenezca voy a pertenecer. Si me cansé de ceder, fue porque cediendo te vas muriendo en vida. Si me cansé de llorar, fue porque en las lágrimas no encontré salida. Si me cansé de correr, fue porque muchas cosas las perdí corriendo noche y día. Si me cansé de mirar, fue porque mirando vi una vez a la muerte. Si me cansé de perder, fue porque una vez me desangre por perderte. Si me cansé del culo cerrar fue por el hambre, el miedo a la guerra y a la fría soledad. Si me cansé de obedecer, de ser correcto. Me corresponde ser obediente a mi parecer. Y hoy me doy cuenta que padeciendo también me canso, siempre que no pertenezca voy a pertenecer.
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